Se termina la primera quincena de febrero y, para cualquier padre o madre en Argentina, el chip cambia automáticamente. Las vacaciones quedan atrás y aparece el fantasma de la lista de materiales. Este año, con los precios moviéndose más que delantero de área, la clave no es solo gastar, sino comprar con inteligencia.
En QueDatazo te traemos tres consejos prácticos para que la mochila no pese más en la billetera que en la espalda de los chicos.


1. El inventario: Lo que sirve, se queda
Antes de salir corriendo a la librería del barrio o al supermercado, la primera regla de oro es revisar el placard. En una casa con chicos, siempre hay cartucheras que todavía aguantan, reglas que no se rompieron y carpetas que, con un cambio de carátula, quedan como nuevas. La mejor manera de ahorrar es no comprar lo que ya tenemos.
2. La unión hace la fuerza (y el descuento)
Comprar por unidad en esta época es un error de principiante. La tendencia que pisa fuerte este 2026 es la compra comunitaria. Armá un grupo de WhatsApp con otros padres del grado y encaren las compras mayoristas. Resmas de hojas, repuestos de carpetas y lápices por caja cerrada pueden bajar el costo final hasta un 30% o 40% comparado con la góndola minorista.
3. Segundas marcas y tecnología
A veces el marketing nos gana, pero en útiles escolares, muchas segundas marcas nacionales cumplen la misma función que las importadas por una fracción del precio. Además, para los más grandes, fijate qué libros se pueden conseguir usados o en formato digital. El mercado de «reventa» de manuales entre familias del mismo colegio es una tradición que hoy tiene más vigencia que nunca.
El dato: No dejes todo para la última semana de febrero. Los precios suelen pegar un último salto por la demanda desesperada de los que llegan tarde.



